Por Stella Álvarez

Esta semana nuestro encuentro fue con Janna y Bill Beckler, socios desde hace 20 años de Slope Park Food, una de las cooperativas de venta de alimentos más antiguas del mundo ubicada en Brooklyn, Nueva York, que ha inspirado y aún sigue inspirando a gente de varios países para construir un nuevo modelo empresarial para la venta de alimentos y que ha sido llamado “el proyecto social más bonito de Estados Unidos”.

Esta singular iniciativa nació en los años 70 en el corazón de Nueva York. Un grupo de vecinos del sector de Slope Park en Brooklyn iniciaron un “club de compradores” para adquirir los alimentos juntos y ahorrar dinero y tiempo. Esa idea se transformó en una cooperativa que ahora tiene un gran local donde venden alimentos y productos del hogar para sus 20 mil socios que son a su vez los dueños de la empresa y sus empleados.

Solo quienes son socios pueden comprar en la cooperativa. Para poder hacerlo deben trabajar en ella tres horas al mes, realizando las labores de logística y las funciones administrativas que todo distribuidor de alimentos necesita. Este modelo, es el que les permite una disminución de precios de hasta 30% en muchos de los alimentos y productos que venden. Por ejemplo, Bill que en su vida cotidiana es profesional, en la cooperativa tres horas al mes se encarga de partir y empacar los quesos y envasar la canela. Janna, quien también es profesional, ayuda a quien lo necesite a transportar los alimentos comprados hasta el carro o el tren. Ella a veces realiza otras funciones: “Con frecuencia trabajo en la caja registradora. Me encanta estar ahí, porque puedo ver todos los productos y a la vez conversar con la gente”.

El funcionamiento suena fácil pero detrás hay un enorme sentido de pertenencia y una necesidad de lazos comunitarios.  Las metas de la Cooperativa son a la vez personales y colectivas: Nos cuentan que se han propuesto lograr tres cosas: “Primero queremos tener comida de muy buena calidad a buen precio. En segundo lugar, queremos ganar una experiencia comunitaria. Por último, la cooperativa nos da la oportunidad de apoyar un negocio pequeño en vez de a los grandes supermercados”.

El tipo de productos que venden en la Cooperativa también está pensado desde la perspectiva del bien común. Privilegian los productos orgánicos, las compras a pequeños productores y procesadores locales y se han propuesto tener un número limitado de estantes de productos que contienen altos porcentajes de azúcar. Una de sus características es que no tienen departamento de mercadeo ni reciben dinero de los grandes productores para exponer los productos en los lugares más visibles de la tienda.

Cuando les preguntamos qué valoran de pertenecer a la Slope Park Food y cuál es el rol que ella cumple en el vecindario nos dijeron convencidos: “Es su centro de gravedad. Muchos socios decidimos dónde vivir de acuerdo a la ubicación de la cooperativa. Ella aporta muchos valores a nuestras vidas, por ejemplo, en la relación con nuestra comida, nuestra comunidad. Lo más importante es que el tiempo que pasamos en ella es muy agradable. No es trabajo que nos pagan, es trabajo que nos da valor porque estamos produciendo para nuestros vecinos y comunidad”.

Este ingenioso modelo empresarial asociativo y comunitario ha inspirado, especialmente en los últimos años, la creación de formas similares alrededor del mundo. Un artículo publicado en el portal TheNews.Coop el órgano de difusión de las cooperativas en idioma inglés, destaca que al menos 18 nuevos mercados se han abierto en los últimos años en Europa, con un esquema similar y reconoce la influencia de la experiencia de los vecinos de Brooklyn. Tres de estas nuevas organizaciones son la cooperativa La Louve (la Loba) ubicada en el corazón de París, The Bees en Bélgica y Alter Coop en Luxemburgo.

No hay duda que la propiedad colectiva de la distribución de alimentos puede ser una de las salidas más ingeniosas y prometedoras para enfrentar el alza de los precios de los alimentos y para construir el tan anhelado comercio justo para productores y consumidores. También es un camino que nos devuelve la soberanía sobre nuestra comida.

Escucha la entrevista completa traducida al español:

Mira la entrevista completa en inglés aquí:

Imágenes tomadas de: https://foodcoop.film/es/el-documental/


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2 comentarios
  1. Astrid Helena Vallejo
    Astrid Helena Vallejo Dice:

    Otra maravillosa experiencia, con un desarrollo muy amplio y un gran impacto en la vida de la comunidad asociada. Que tan importante ha sido el ejemplo de esta cooperativa, que puede ser aplicada en nuestro medio. Destaco la sostenibilidad de la misma durante tiempo.Gracias Foodconciencia por darnos ejemplos esperanzadores para mejorar la alimentación de las personas, la soberanía alimentaria podrá ser posible.

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