Por Stella Álvarez

Miguela Varela hace parte de la “Red de alimentos cooperativos de Argentina”, una de las organizaciones más grandes de América Latina que se propuso encarar un enorme desafío: construir una alternativa solidaria, para competir con las grandes cadenas de supermercados en la venta de alimentos. Ella tiene las ideas claras, y se le nota es sus expresiones contundentes, a veces polémicas, pero siempre firmes; fruto de la confianza en lo que hacen y en la experiencia ganada desde 2014 en que un grupo de pequeños productores de alimentos concluyeron que los supermercados se estaban apropiando de gran parte de su trabajo, sin beneficio para los consumidores.

Decidieron entonces que era hora de crear sus propios almacenes para vender los productos de la agricultura familiar, el cooperativismo y  la economía solidaria. Cinco voluntarios, entre ellos Miguela, se encargaron de organizar la venta de los productos, aunque confiesa que no tenían ninguna experiencia en el tema y que en un principio tampoco recibían un salario por su trabajo. Era la unión de ideales y voluntades. Hoy son una red que cuenta con 30 almacenes en varias provincias, cuatro de ellos en Buenos Aires, con 35 empleados  directos, en donde venden más de 1200 productos como harinas, cereales, conservas, hierbas, vinos y en menor medida frutas y verduras agroecológicas.

 

 

La red es un espacio para la solidaridad y ayuda mutua y ese es su sello de identidad; sus integrantes son cooperativas ya sea de productores, comercializadores, insumos para la producción y hasta de comunicación “nos dimos cuenta que tenemos que abordar toda la cadena de valor de los alimentos”. Además no apoyan soluciones individuales aisladas de pequeños productores “no creemos que una persona pueda tener a largo plazo un desarrollo de manera individual, por eso apostamos sólo a las cooperativas”. Exigen también el apoyo mutuo “no somos un depósito, si ayudamos  a solucionar la comercialización de un producto de una cooperativa, ellos deben también vender los productos del resto de la red”

Se diferencian de las grandes cadenas de supermercados en tres aspectos claves: en primer lugar, los productos son de calidad superior, con pocos conservantes químicos, elaborados artesanalmente y de origen local. Además, deciden el precio de venta teniendo en cuenta el valor que pide el productor, la logística para traerlo y el valor del trabajo en los almacenes” no hay especulación con los precios. En tercer lugar, el resultado del trabajo de la red es el desarrollo local: “cada peso que una persona invierte comprando un alimento con nosotros vuelve para el bienestar de nuestras provincias, se convierte en una mejora en una hacienda o en un nuevo puesto de trabajo”. Es decir, el dinero del consumidor no se escapa hacia otros países como sucede con las cadenas de supermercados.

En la conversación quisimos insistir sobre el precio, lo que se le paga al productor y lo que debe pagar el consumidor,  Ya que son los eslabones de la cadena más perjudicados con los grandes supermercados; este aspecto es uno en los que se requiere construir alternativas. “La red no discute con el productor el precio que pide por sus productos”, al establecer los precios la meta que se han propuesto es el precio justo y nos aclara que no siempre es el más barato. Los supermercados suelen realizar rebajas de precios insuperables, pero siempre las hacen perjudicando al productor.

 

 

Una cosa saltó a nuestra vista cuando observamos el tipo de productos que venden en los almacenes de la red: los empaques son atractivos, tienen diseños llamativos y los almacenes están decorados con atención a los detalles. No  resistimos la tentación de preguntarle cuál era la intención detrás de esta estética: “nosotros acompañamos el proceso de empaque con diseñadores o con personas con experiencia; también le pensamos mucho  a la decoración de nuestros almacenes. Insistimos en que nuestros productos tienen que ser lindos. Tienen que ser más lindos que aquellos de los supermercados. Lo popular no tiene que ser marginal”.

La red de alimentos cooperativos nos muestra que sí es posible encontrar alternativas a las multinacionales de supermercados que se apoderaron del comercio de alimentos en todo el mundo, en perjuicio de los comercios locales y de la calidad de vida de los pequeños productores sin que eso signifique necesariamente un beneficio para el consumidor. Hay que recuperar los recursos que hoy expropian, porque se requieren para el desarrollo local.

 

5 comentarios
  1. Astrid Helena Vallejo
    Astrid Helena Vallejo Dice:

    Que experiencia mas interesante. Una Red de el estilo que se plantea es una manera de beneficiar a productores y consumidores, mediante una cooperativa verdaderamente solidaria. Una estrategia muy creativa de hacer competencia a los grandes supermercados desde una iniciativa local. Comonlas anteriores experiencias planteadas e Foodconciencia son replicables en nuestro país. Muchas gracias

    Responder
  2. Esperanza Echeverry
    Esperanza Echeverry Dice:

    Estas son experiencias de resistencia, de construcción de soberanía alimentaria que deben difundirse y son una alternativa a la especulación y al acaparamiento y menosprecio por los productores, prácticas que hacen las grandes superficies. Escuché hace uno años una experiencia organizativa y cooperativa de los habitantes del Valle de Cimitarra en Colombia. No sé si aún esté vigente, habría que ver cómo ha sido ese trabajo

    Responder
  3. Ruth Martínez Espinosa
    Ruth Martínez Espinosa Dice:

    Muy interesante conocer estas experiencias que son alternativas reales y motivadoras, con innovación y surgidas para dar solución a un problema. Me quedo con la frase «Lo popular no tiene que ser marginal», considero que es la clave para el éxito de las nuevas alternativas de comercialización de alimentos.
    Felicitaciones por la iniciativa de foodconciencia

    Responder
  4. Carlos Eduardo Alvarez Alvarez
    Carlos Eduardo Alvarez Alvarez Dice:

    Estupendo. Como me gustaría que se aplicara en las regiones de Colombia ese sistema de red de alimentos cooperativos. Como se sabe, hoy en día algunos almacenes de supermercado producen y cultivan y venden, muchos productos de la canasta familiar, especulando con los precios por falta de competencia
    A esto agréguele que a los cultivadores campesinos le compran a precio de huevo para vender a precio de oro , perdiendo muchas veces sus cosechas. Imagínese estas cooperativas en Colombia, el huevo, tomate, yuca, arroz,plátano, la papa, azúcar, paneleros y las frutas no estarían sus precios por las nubes perjudicando al consumidor y al pequeño productor.

    Responder
  5. Lucero Adriana Blanco Zambrano
    Lucero Adriana Blanco Zambrano Dice:

    Me encantó leer está ingeniosa salida a las trampas de las grandes superficies, es muy inspiradora.

    GRACIAS!!

    Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.